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12 de Agosto de 2011

¿Dónde están los verdaderos líderes?

 Señor Director:

Se hace oportuno reiterar que el Gobierno está promoviendo el diálogo y la unidad nacional para asumir el desafío de tener una mejor educación, tanto en calidad como en cobertura. En este contexto es prudente también destacar que el movimiento social ha tenido el mérito de hacer un llamado de atención al país entero y poner en el centro de la discusión temas tremendamente importantes para un mejor y mayor desarrollo de todas las familias. Ahora, el imperativo que debiera seguir a este movimiento y sus manifestaciones públicas es cómo converger en una discusión desideologizada y sincera respecto de las propuestas que el Gobierno ha entregado, capitalizando positivamente toda esa energía, el llamado de atención y la toma de conciencia que ha existido por parte de las autoridades, de parlamentarios, líderes sectoriales y especialistas.

Contrario a todo ello, que nos parecería sensato y lógico, líderes de organizaciones sindicales y gremiales están llamando a adherirse y convocando a otras manifestaciones para los próximos días. Tal como se han desarrollado los acontecimientos, no cabe duda de que, salvo contadas excepciones, se aprovechan de legítimas demandas y reclaman por carencias que no son de ahora, sino que se arrastran y se han incubado por lo menos en los últimos veinte años. Mientras los mismos ayer tuvieron paciencia y relajo en sus complicidades con estos delicados problemas de profundo impacto social, hoy manifiestan impaciencia por reclamar respuestas más allá de las razonables y factibles; además de parecer no importarles de verdad el fondo del problema.

Es paradójico que, por una parte, estos mismos dirigentes aparezcan convocando a una marcha y, por otra, guarden silencio y se nieguen en la práctica a debatir y trabajar en la elaboración de propuestas concretas que digan relación con temas de fondo que en el Gobierno nos interesa debatir porque persiguen mejorar la calidad de vida de todos los chilenos, tales como la seguridad laboral, la generación de más y mejores empleos o la necesidad de fiscalizar con mayor eficacia el respeto de los derechos laborales, entre otros.

En estos meses se ha observado mucha retórica y nulo aporte dirigido al desenvolvimiento de relaciones laborales que den pie a más y mejores empleos, a cómo avanzar y hacer que cada vez más el desarrollo se transforme en progreso. No de todos los dirigentes, por cierto, sino especialmente de un reducido grupo de líderes nacionales que disfrutan y usufructúan de un mayor protagonismo en desmedro de las voces sensatas que están tratando de poner su mirada responsable en el fortalecimiento de las relaciones laborales que permitan mejorar la calidad de vida de todos los trabajadores del país. Se hace patente el interés de ciertos dirigentes por buscar -más que todo, infligir- un daño político al Gobierno, producir una sensación de desorden y un ambiente de dificultad para gobernar, dejando en un segundo plano la defensa de los intereses laborales de sus asociados.

El país está sintiendo y sufriendo los efectos de un vacío muy grande de genuino liderazgo sindical, aquel que despolitizada y sinceramente prioriza, representa y pone foco en los múltiples y concretos intereses de los trabajadores del país y en los desafíos por construir espacios de mayor justicia y equidad en el mundo del trabajo. Es mucho lo que los trabajadores necesitan. A ellos nos debemos en el Gobierno, y reiteramos que con todos queremos seguir trabajando. 

BRUNO BARANDA FERRÁN, Subsecretario del Trabajo. Ministerio del Trabajo y Previsión Social 

 *Carta al Director, Publicada el 10 de agosto de 2011 en el diario El Mercurio